1. Adaptive: Los protocolos de enrutamiento dinámico controlan constantemente las condiciones de la red y ajustan las rutas en consecuencia. Esta adaptabilidad permite un flujo de tráfico eficiente incluso frente a las topologías de red cambiantes, fallas de enlaces o congestión.
2. Escalabilidad: Los protocolos de enrutamiento dinámico están diseñados para manejar redes grandes y complejas. Pueden distribuir eficientemente la información de enrutamiento en una red, minimizar la sobrecarga requerida para las actualizaciones de ruta y garantizar una operación de red sin problemas incluso con una gran cantidad de dispositivos y conexiones.
Estas dos características hacen que los protocolos de enrutamiento dinámico sean esenciales para las redes modernas, ya que permiten la gestión de redes eficientes y resistentes.