1. Verifique el sistema de enfriamiento:
- Asegúrese de que el refrigerador de la CPU esté instalado correctamente y haga buen contacto con la CPU.
- Verificar que haya suficiente pasta térmica entre la CPU y el disipador.
- Asegúrese de que el disipador de la CPU tenga una cantidad suficiente de heatpipes y un ventilador adecuado.
- Compruebe si hay obstrucciones que bloqueen el flujo de aire dentro de la carcasa.
2. Enfriamiento adicional:
- Considere actualizar a un refrigerador de CPU más eficiente, como un refrigerador líquido.
- Agregue ventiladores de caja adicionales para mejorar el flujo de aire.
- Abra la caja (si es segura) para permitir una mejor disipación del calor.
3. Limitación:
- Busque opciones de BIOS relacionadas con la aceleración de la CPU. Habilite la aceleración de la CPU para reducir automáticamente la velocidad del reloj de la CPU si las temperaturas suben demasiado.
4. Software de monitoreo:
- Instalar software de monitoreo para rastrear temperaturas. Asegúrese de que las temperaturas se mantengan dentro de límites seguros.
5. Subtensión:
- Subvoltear la CPU para reducir el consumo de energía y la producción de calor. Esto requiere ajustes cuidadosos y podría afectar el rendimiento.
6. Revertir el overclocking:
- Si el sistema permanece inestable o las temperaturas son demasiado altas, considere restablecer la configuración de overclock a los valores predeterminados para reducir la tensión en los componentes.
7. Problemas de hardware:
- Verifique si algún otro componente de hardware, como la tarjeta gráfica o la fuente de alimentación, podría estar contribuyendo al problema de sobrecalentamiento.
Recuerde, el overclocking puede ser riesgoso y reducir la vida útil de sus componentes. Es fundamental controlar cuidadosamente las temperaturas y asegurarse de que se mantengan dentro de límites seguros para evitar daños. Si no está seguro acerca del overclocking o el mantenimiento del sistema, lo mejor es buscar orientación o asistencia profesional de overclockers experimentados.